En los últimos años en Estados Unidos, se ha hecho muy popular el término “ghosting” para describir una actitud muy desagradable de una persona a otra. Si bien, “ghosting” yo lo traduciría a “fantasmear”, volverse un fantasma, aunque no en sentido literal, se trata más bien de ignorar a otra persona, dejar de responder mensajes, llamadas, mensajes directos, etc, es como que la persona ya no existiera. Dejando al otro con una sensación de inseguridad y confusión, esto en el tema sentimental, pero existe ghosting laboral también.
Desde que empecé mi búsqueda laboral y a medida que iba llenando solicitudes y enviando resumes, me salían artículos en internet que hablaban del tema del ghosting laboral, recuerdo algunos titulares que decían algo como, “empresas muestran su interés en ti y luego no responden mas”, otros titulares decían, “luego de tres entrevistas de trabajo ya no te responde más el de recursos humanos”, etc.
Yo leía los titulares y parte de los artículos con un poco de incredulidad y pensaba que era un poco de exagerado el tema, sin embargo, todo cambió cuando me pasó: fui fantasmeada por una compañía a la que apliqué para trabajar y no solo una vez, dos veces me hicieron ghosting.
El pasado 18 de diciembre llené la solicitud para trabajar como “Social Media Coordinator”, básicamente creando contenido para las redes sociales de una compañía muy conocida a nivel local de bienes y raíces de lujo. Esta empresa está detrás de muchos proyectos de construcción de edificios de lujo en en sur de Florida y en su repertorio de propiedades los montos no bajan de un millón de dólares.
Como cada aplicación de trabajo que lleno, no esperé nada, pero a comienzos del 2025, en los primeros días de enero, recibí un email del social media manager de esta empresa que me dijo que estaba interesado en hablar conmigo acerca de mi experiencia para esta posición. Así que acordamos hacer una llamada telefónica o entrevista por teléfono.
La entrevista fue muy agradable, muy cordial, muy profesional, me sentí cómoda y emocionada a la vez por la oportunidad, tocamos todos los temas claves, descripción del empleo, horarios, los días de trabajar desde casa, salario, beneficios, etc. Y al final, él me pidió que hiciera una prueba de video con un material que él mismo me mandó para ver mi estilo de edición. Recibí los videos, los edité y se lo envié por wetransfer.
Él me respondió que recibió el email con el link de wetransfer para descargar el archivo y hasta ese momento todo iba de lo mejor. Pasaron tres días y no supe nada de él, pasaron siete días y nada que recibía la notificación de wetransfer de que el archivo había sido descargado, o sea, el video de prueba que me pidió hacer y que yo envié, no lo descargó, ni lo vió, ni nada.
Luego de dos semanas, le envié un email cordial, saludándolo y preguntándole si vio el video y si podía darme feedback al respecto… Pasó una semana y nada, silencio total, en ese momento me di cuenta de que estaba siendo víctima de “ghosting laboral”.
Moralmente, es una cosa que duele y confunde, ya que si todo había ido tan bien en la entrevista y la comunicación previa a la entrevista había sido fluida y a tiempo, ¿por qué hacerme ghosting ahora?.
Varias veces chequeé el estatus de la posición a ver si la habían quitado o si decía que ya habían llenado la plaza de trabajo y no, seguía abierta y disponible. También revisé en LinkedIn que esta persona siguiera trabajando con la compañía y sí, ahí estaba reflejado en su perfil. En ese momento, decidí seguir yo también adelante, aplicando a mas trabajos, algo que nunca dejé de hacer mientras estaba en la fase de entrevista y cerré ese episodio.
Tres semanas después, recibo un email de un desconocido diciéndome que había visto mi solicitud y mi resumé y que le gustaría hablar conmigo por teléfono para darme detalles para la misma posición con la misma compañía. Sin embargo, por alguna razón le cambiaron el título a la posición, ahora era “Junior Social Media Content Creator”. Al ver el link de la posición con el nuevo nombre, me di cuenta de que era la misma descripción, los mismos bullet points, los mismos beneficios, etc.
Antes de responder, busqué el LinkedIn y en Google el nombre de este desconocido para ver si de verdad trabajaba en la misma compañía y verificar que no fuera un scam. Resultó que sí trabajaba con la compañía, es más es parte de esa compañía desde hace 15 años.
Por un lado sentí alivio, pero por el otro me preguntaba ¿qué estaba pasando en ese lugar de trabajo que este señor no sabe que ya me entrevistaron? Lo vi como una falta de respeto a mi tiempo como profesional que busca trabajo, no solo ya me habían entrevistado, hice un test de video para ellos y ni lo vieron.
Ya a ese punto, no tenía nada que perder y le respondí lo siguiente:
“Hola Fulano Dos,
¡Gracias por contactarme!
Antes de continuar, me gustaría saber si estás al tanto de que me entrevisté para este puesto con Fulano Uno en enero. Hice una tarea de prueba, pero nunca recibí respuesta de él. Le hice seguimiento dos semanas después y no recibí una respuesta.
¿Puedes ayudarme a entender mejor en qué etapa del proceso estamos? ¿Se consideraría esto una segunda entrevista?
Vanessa”.
Fulano Dos, nunca me respondió, ¡fui víctima de ghosting por segunda vez, por la misma compañía en menos de un mes!.
Ya ha pasado exactamente un mes de ese correo electrónico y creo que nunca me responderá y que ni lo haga. Esa manera de manejar o de tratar a candidatos a un puesto de trabajo deja mucho que desear; entiendo que hay que dar el beneficio de la duda y que hay cosas que ocurren y están fuera de nuestro control, pero esta situación se podía arreglar con un simple email de “no fuiste seleccionada” o de “estos son los próximos pasos”.
Por mi parte, sigo adelante buscando trabajo, llenando solicitudes y enviando mi resumé, al mismo tiempo en que finalizo algunos tramites para trabajar independientemente en la creación de contenido para las redes sociales, si necesitas ayuda en ese campo, escríbeme en privado.
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