Hace pocos días me contactó por LinkedIn, una reclutadora de talento ofreciéndome trabajo durante un evento en Downtown, Miami. El evento dura cinco días, de miércoles a domingo y están buscando a una persona con experiencia en creación de contenido para las redes sociales. Es un trabajo que sé hacer, lo he hecho por años en mis diferentes roles en los medios y a nivel corporativo. Así que le respondí que estoy disponible esos días y que me interesaba conocer más acerca del trabajo.
Dos días después conversamos por videollamada, ella me hizo las preguntas de rutina y al profundizar más en la descripción del trabajo; me comentó que es un trabajo de mucho estrés y presión porque estaría grabando y siguiendo el ritmo de oradores y speakers muy importantes. Yo le respondí que para mí no es nada nuevo, he trabajado bajo presión y en ambientes donde hay que producir contenido al momento con personalidades de los medios.
Luego de mi respuesta, ella hizo una pausa y aclaró su garganta para decirme: tienes que estar preparada durante esos días para recibir una mala respuesta o una mala actitud de parte de los oradores. A lo que yo reaccioné con un: “¿Qué?”. Y ella prosiguió explicando que estos “oradores” son personas muy importantes y que se mueven bajo mucho estrés y pueden tener malas actitudes y respuestas con el staff.
Me surgieron tantas preguntas luego de escuchar la advertencia final del trabajo:
- ¿Cómo es posible que en pleno 2025 todavía hay que lidiar con este tipo de “profesionales” y que sean admirados y parte de eventos como oradores?
- ¿Cómo es posible que un adulto en el mundo de conferencias no sabe regular o controlar sus emociones y el trato con el equipo que le rodea?
- ¿Por qué seguimos fomentando o apoyando ese tipo de actitudes en vez de exigirles respeto y un cambio de actitud?
- ¿Cómo esta mujer va a encontrar a alguien para ese trabajo con esa advertencia fatal?
La entrevista continuó y al preguntarme acerca de mi tarifa por hora, le respondí un monto más alto porque si me van a tratar mal, por lo menos que me paguen bien. Acordamos con la reclutadora conversar un día antes de la conferencia para saber si seré la escogida para ese rol de pocos días.
A pesar de que suena como una buena oportunidad laboral por unos pocos días en un evento que parece ser interesante, la advertencia de recibir una mal trato en el trabajo me dejó un poco inquieta. En mi Instagram y en mi TikTok publiqué un video contando lo sucedido y preguntando a mis seguidores ¿qué hubiesen hecho?
Aquí un slideshow con algunos de los comentarios y reacciones:
A parte de los cometarios y reacciones, también hice una encuesta para dando cuatro diferentes respuestas a la situación, aquí los resultados:

Ahora te pregunto a ti que me lees, ¿qué hubieses hecho tu y cómo hubieses reaccionado ante esta advertencia laboral en una entrevista?





Leave a comment