¿Por qué odio los selfies?

El siguiente artículo lo escribí el 5 de Julio de 2017, desde esa fecha hasta el momento mi autoestima y mi aceptación física han mejorado. Sin embargo, deseo compartir lo que sentí por mucho tiempo.
De unos años para acá, el furor de los selfies ha invadido miles y miles de pantallas de celulares en aplicaciones como Instagram, Facebook, Snapchat (mi favorita por los filtros), Twitter, etc. Parece que la vida ahora se resume a un selfie. Selfie en la mañana, selfie en el trabajo, selfie en la calle, selfie para todo. ¡Es una locura!
 
Sin embargo, esa emoción incontrolable por un selfie no me ha invadido en su totalidad, te explico el por qué…
 
No me gusta mi cara, así de simple y ya me van a tildar de insegura, loca, ridícula, pero es que es la verdad, no me siento bien presentando una cara de la cual no me siento 100 por ciento cómoda. Los selfies me hicieron ver y notar mis defectos, mis asimetrías faciales, mis poros, mis imperfecciones, en vez de tener ese efecto de gloria, me han dejado muy insegura en la parte física.
 
No sé si lo siguiente viene por lo anterior, pero es que me parece muy egocéntrico tomar una foto a uno mismo, es como cuando le das like o me gusta a tu propia publicación en alguna red social, ¿hello? si lo publicaste es porque te gusta o te agrada, entonces, ¿por qué publicar una foto de ti mismo/a? ¿no te vemos todos en reuniones, oficina, en clases?
 
Ni hablar de los selfies con citas inspiradoras o desgarradoras de autores, escritores, gente letrada, ¡que no tienen nada que ver con tu cara, cultura, idioma, religión, estilo, vida, etc…! Siento pena de verdad, aunque debo admitir que algunas citas son buenísimas, pero la mayoría me causa repulsion por no concordar con la imagen. 
 
Lo que más acepto o con lo que me siento más cómoda es con selfies de 2 o más personas, en mi opinión, tienen más sentido y propósito. Además de que, (muy en mi opinión) demuestra que sientes cariño o admiración por la persona o personas en el selfie porque uno no se toma selfies con cualquiera, eso de acercarse mucho y estar presente en un selfie implica cierto nivel de aprecio.
 
Para facilitar los selfies han inventado tantas cosas, aplicaciones, maquillaje, flash, celulares, filtros, hasta blogs y videos con consejos para verte bien en tú selfie, (¿ven? que se sabe que uno sale mal en los selfies pero igual lo siguen forzando). Además, ¿hay alguien más inseguro/a que yo que utiliza todas esas herramientas y consejos para mostrarse más atractivo/a de lo que es y así obtener aceptación en la redes?
 
Una de las cosas más triste de la moda “selfiesera” es que la parte artística e inspiradora de la fotografía se ha ido desvaneciendo en todas las publicaciones en línea y, ha sido reemplazada por rostros de selfies de gente que no tiene nada mejor que publicar o que su estándar del arte y de la fotografía es tan bajo que con cientos de selfies basta para llenar sus redes y presentarse al mundo.
 
Lo cierto es que parte de mi anhela desesperadamente verse bien en un selfie, no tener que tomar 1, 2, 3, 7 selfies hasta encontrar la mejorcita y no tener que borrarlas todas y bloquear mi celular frustrada porque no me gusta ninguna. Parte de mi anhela esa belleza sin esfuerzo de modelos y reinas de belleza, el no tener que maquillarme, hacer miles de poses o ángulos raros a mi cara, ni poner filtros a mi rostro antes de publicar un selfie.
Me encantaría ver desaparecer esta costumbre absurda y banal de retratar tu rostro en todas partes, pero viendo lo arraigada muy bien instalada que está en todos, me pregunto: ¿qué es más fácil? – Esperar que todo esto se vuelva obsoleto o aceptar mi cara tal y como es.

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